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Infografía en español sobre TMS como tratamiento para la depresión, con un paciente recibiendo estimulación magnética transcraneal, ilustración del cerebro, datos clínicos y banner de la UACJ.

¿Qué es el TMS y por qué está cambiando el tratamiento de la depresión?

Cuando alguien dice que tiene depresión y ha probado varios antidepresivos sin éxito, la respuesta más común que escucha —de amigos, familiares y a veces incluso de médicos— es seguir intentando con otros medicamentos o simplemente esperar a que pase. Pero la ciencia lleva décadas desarrollando algo diferente: un tratamiento que actúa directamente sobre el cerebro, sin medicamentos, sin cirugía y sin sedación. Se llama Estimulación Magnética Transcraneal, o TMS por sus siglas en inglés.

Una tesis doctoral desarrollada por el Dr. John W. Capps en la Universidad de Texas en El Paso, con datos reales de una clínica psiquiátrica de la región fronteriza, aporta evidencia valiosa sobre cómo funciona el TMS en la vida real, quiénes responden mejor y qué factores pueden predecir el resultado del tratamiento.

¿Cómo funciona el TMS?

El TMS es un procedimiento no invasivo que usa pulsos magnéticos breves para estimular áreas específicas de la corteza cerebral. Fue introducido en 1985 por el físico Anthony Barker como una forma de estimular el cortex motor humano, y desde entonces evolucionó hacia una de las herramientas más prometedoras en el tratamiento de la depresión resistente a medicamentos.

En la depresión, la investigación en neuroimagen ha mostrado de forma consistente que existe un funcionamiento anómalo en la corteza prefrontal dorsolateral izquierda —una región clave en el procesamiento emocional, el control cognitivo y la regulación del estado de ánimo. El TMS actúa directamente sobre esa región, enviando pulsos magnéticos que inducen pequeñas corrientes eléctricas en el tejido cortical, modificando la excitabilidad neuronal y, a través de la neuroplasticidad, reconfigurando las conexiones entre redes cerebrales involucradas en la depresión.

No es una corriente eléctrica que cruza el cuerpo, ni un electroshock. Es un campo magnético focalizado, comparable en intensidad al que genera un resonador magnético, pero dirigido con precisión a un punto específico del cerebro.

¿Por qué se usa cuando los medicamentos no funcionan?

A pesar del desarrollo de más de 50 antidepresivos distintos en los últimos 60 años, la remisión de síntomas con medicamentos no ha mejorado significativamente. Aproximadamente dos tercios de las personas con depresión mayor no responden adecuadamente al primer antidepresivo que prueban, y requieren cambios de medicación, combinaciones o psicoterapia adicional. Cuando el paciente sigue sin responder después de varios intentos adecuados, el diagnóstico se convierte en depresión resistente al tratamiento.

El TMS fue aprobado por la FDA en 2008 para el tratamiento de la depresión mayor, precisamente para este escenario: cuando los medicamentos no han sido suficientes. Y los datos acumulados desde entonces son alentadores. Un metaanálisis que comparó la eficacia de diferentes intervenciones para la depresión resistente al tratamiento encontró que el TMS fue el único tratamiento que mostró diferencias estadísticamente significativas en la reducción de síntomas a las cuatro semanas, y que a las seis semanas presentaba las tasas más altas de respuesta y remisión entre todas las intervenciones analizadas.

¿Cómo se siente durante el tratamiento?

El proceso es ambulatorio: el paciente se sienta en una silla reclinable, se coloca una bobina electromagnética sobre su cabeza, y recibe pulsos de estimulación durante aproximadamente 20 minutos. Puede sentir un leve golpeteo o vibración en el cuero cabelludo, y a veces contracción de los músculos del cuero cabelludo durante la estimulación. No requiere anestesia ni sedación. Al finalizar la sesión, el paciente puede irse a casa o al trabajo.

El protocolo estándar para depresión consiste en cinco sesiones por semana durante cuatro a seis semanas, completando entre 30 y 36 sesiones en total.

Lo que hace diferente a este estudio

La mayoría de los estudios sobre TMS provienen de ensayos clínicos controlados, con muestras muy seleccionadas que rara vez reflejan la diversidad de la población real. El estudio del Dr. Capps utilizó datos de 285 pacientes reales de una clínica psiquiátrica en El Paso, Texas —una ciudad en la frontera México-Estados Unidos con una población mayoritariamente hispana (83%) y una presencia significativa de familias militares (Fort Bliss, una de las bases del Ejército más grandes del mundo, está dentro de los límites de la ciudad).

Ese contexto hace de este estudio algo valioso y escaso: evidencia sobre el TMS en poblaciones habitualmente subrepresentadas en la investigación clínica.

TMS en Ciudad Juárez

Si vives en la región fronteriza y has escuchado hablar del TMS pero no sabes si está disponible cerca de ti, la buena noticia es que sí. El Dr. John W. Capps y la Dra. Verónica Portillo Reyes, los investigadores detrás de este y otros estudios sobre salud mental y neurociencia en la región, también dirigen NeuroSpa Clinic (neurospa.clinic), una clínica especializada en evaluaciones neuropsicológicas y tratamientos de neuromodulación —incluyendo TMS— en Ciudad Juárez. Si tienes dudas sobre si el TMS podría ser una opción para ti o para alguien de tu familia, puedes solicitar una consulta directamente en su sitio web.

Este contenido es informativo y no reemplaza la valoración de un profesional de salud mental. Consulta siempre con un especialista antes de iniciar cualquier tratamiento.

Retrato de John W. Capps IV, PhD
Investigación de

John W. Capps IV, PhD

Doctor en Psicología de la Salud e investigador en neuropsicología, neuromodulación y métodos cuantitativos. Trabaja en TMS, evaluación clínica y tecnologías aplicadas al bienestar cerebral.