Veteranos y depresión: lo que el TMS puede y no puede hacer en esta población
Hay una paradoja dolorosa en la salud mental de los militares y veteranos: las mismas personas entrenadas para aguantar lo que otros no pueden aguantar son también las más vulnerables a ciertos trastornos mentales, y las que más barreras enfrentan para buscar y mantener tratamiento.
El estudio del Dr. John W. Capps tiene algo poco frecuente en la investigación sobre TMS: una muestra real que incluye una proporción significativa de militares activos, veteranos y sus familiares. En El Paso, donde se ubica Fort Bliss —una de las instalaciones militares más grandes del mundo, con más de 31,000 efectivos activos y casi 34,000 familiares— esa representación no es accidental. Es el reflejo de una comunidad que vive su salud mental en un contexto muy particular.
Quiénes formaron parte del estudio
Del total de 285 participantes, el 23.86% había servido o servía actualmente en las fuerzas armadas estadounidenses. Pero el dato más llamativo es otro: el 36.49% de la muestra total eran familiares dependientes de militares —cónyuges e hijos que viven con las consecuencias del servicio sin haber llevado un uniforme.
Todas las ramas del ejército estaban representadas, con el Ejército (Army) siendo la más frecuente. El seguro Tricare —el programa de salud militar— era el tipo de cobertura más común en toda la muestra (47%), lo que refleja cuánto de esta clínica sirve a la comunidad castrense.
Resultados que difieren según el grupo
El análisis comparó las respuestas al TMS entre tres grupos: militares/veteranos, familiares dependientes y civiles sin relación militar.
Los resultados muestran un cuadro complejo. El grupo militar tuvo la puntuación más baja en el PHQ-9 al final del tratamiento —lo que en principio suena positivo. Sin embargo, también fue el grupo con mayor variabilidad en sus resultados, y con las tasas más bajas de respuesta clínica y remisión formales: solo el 25% logró respuesta clínica y el 27.8% logró remisión, comparado con el 48.6% y el 52.3% del grupo civil, respectivamente.
Los familiares dependientes, en cambio, mostraron resultados más similares al grupo civil, sin diferencias significativas en las tasas de respuesta y remisión.
¿Por qué los veteranos responden con más dificultad?
No existe una respuesta sencilla, pero varias hipótesis se sostienen con evidencia. La primera tiene que ver con la complejidad clínica: los veteranos tienden a llegar con diagnósticos múltiples simultáneos —depresión, PTSD, trastorno de ansiedad, consumo de sustancias— y con niveles de resistencia al tratamiento más altos que la población general. La segunda se relaciona con la cultura militar: el estigma hacia la salud mental persiste en muchos contextos castrenses, lo que puede llevar a los veteranos a buscar ayuda recién cuando la crisis es severa.
Un estudio publicado en ScienceDirect que analizó los resultados del TMS en 770 veteranos dentro del sistema de Asuntos de Veteranos de EE.UU. encontró que el TMS se asoció con reducciones clínicamente significativas y estadísticamente significativas en síntomas de depresión y PTSD, con tasas de respuesta del 41.4% y de remisión del 20% entre quienes completaron al menos 30 sesiones. ScienceDirect También encontró que el 65.3% de los veteranos con PTSD comórbido mostró reducciones clínicamente significativas en los síntomas de PTSD.
El estudio del Dr. Capps suma a ese panorama algo valioso: datos de una clínica pequeña y regional, no un sistema federal masivo, con un contexto cultural específico de la frontera.
Los familiares también sufren
Quizás el hallazgo más revelador y menos esperado del estudio es que los familiares dependientes de militares no mostraron diferencias significativas respecto al grupo civil en sus respuestas al TMS. Esto sugiere que las barreras culturales y el estigma que pueden dificultar el tratamiento en militares activos o veteranos no afectan de la misma manera a sus cónyuges e hijos.
Lo que sí comparten con los militares es el riesgo elevado de depresión: las dinámicas del servicio militar —las separaciones, los traslados frecuentes, la incertidumbre, los traumas vicarios— también afectan profundamente la salud mental de quienes no llevan uniforme pero sí comparten la vida con quienes sí lo hacen.
Un mensaje para las familias militares en la región fronteriza
Si eres veterano, militar activo o familiar de alguno de ellos, y la depresión no ha cedido con medicamentos, el TMS es una opción real con respaldo científico. En NeuroSpa Clinic (neurospa.clinic), ubicada en Ciudad Juárez a pocos kilómetros de Fort Bliss y El Paso, la Dra. Verónica Portillo Reyes y el Dr. John W. Capps ofrecen evaluaciones y tratamientos especializados con experiencia directa en esta población.
